Etapas de la faja después de la cirugía

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En esta página1 / 9¿Qué hace realmente la faja?
  1. ¿Qué hace realmente la faja?
  2. Etapa uno: las primeras semanas
  3. Etapa dos: de la tercera semana en adelante
  4. Después de la etapa dos
  5. ¿Qué tan apretada es lo correcto?
  6. Señales de que te queda mal
  7. La trampa de la talla
  8. Higiene y logística
  9. Dónde encaja esto en una recuperación coordinada

La faja es la parte menos glamorosa de la recuperación y la que más gente maneja mal. No porque las instrucciones sean complicadas, sino porque se vuelven vagas enseguida: úsala, úsala mucho, más o menos seis semanas.

Y ahí quedan afuera las preguntas que la gente sí tiene. Qué tan apretada es la correcta, cómo se siente un mal ajuste, cuándo se cambia de etapa y si de verdad pasa algo por quitársela una noche.

Aliestetic es un centro estético en Miami; la cirugía la realiza un cirujano plástico aliado y tu esquema de compresión lo define ese cirujano, no nosotros.

¿Qué hace realmente la faja?

Varias cosas a la vez. Aplica presión externa que limita el espacio disponible para que se acumule líquido inflamatorio, y ese es el mecanismo principal detrás de la reducción de la hinchazón. Sostiene el tejido mientras se asienta sobre las estructuras profundas durante la cicatrización. Y da confort y estabilidad a una zona que se siente suelta y adolorida, lo cual cambia cuánto te mueves y cuánto te cuidas.

Varias cosas a la vez. Aplica presión externa que limita el espacio disponible para que se acumule líquido inflamatorio, y ese es el mecanismo principal detrás de la reducción de la hinchazón. Sostiene el tejido mientras se asienta sobre las estructuras profundas durante la cicatrización. Y da confort y estabilidad a una zona que se siente suelta y adolorida, lo cual cambia cuánto te mueves y cuánto te cuidas.

Lo que no hace es esculpirte una forma nueva. Una faja no crea un contorno que la cirugía no creó. Acompaña un proceso de cicatrización.

Vale la pena decirlo porque en nuestra comunidad la faja carga con una mitología enorme. Que si más apretada, mejor. Que si dormir con dos. Que si te la quitas un día se pierde el resultado. Nada de eso es cierto, y la parte de “más apretada, mejor” es directamente peligrosa.

Etapa uno: las primeras semanas

La faja de etapa uno es la firme. Suele usarse de forma casi continua durante la primera y la segunda semana, cuando la hinchazón está en su máximo y el tejido está más móvil. En la práctica: te la quitas para bañarte y te la vuelves a poner.

La faja de etapa uno es la firme. Suele usarse de forma casi continua durante la primera y la segunda semana, cuando la hinchazón está en su máximo y el tejido está más móvil. En la práctica: te la quitas para bañarte y te la vuelves a poner.

Esta es la etapa que más se subestima, normalmente porque es incómoda y calurosa, y el clima de Miami no ayuda. Quitársela de noche en esta ventana es el retroceso autoinfligido más frecuente, y se nota como una hinchazón que amanece peor.

Ponértela los primeros días es un reto físico real. Cuenta con que vas a necesitar ayuda.

Etapa dos: de la tercera semana en adelante

A medida que baja la hinchazón, una faja firme que te quedaba perfecta el día dos va a empezar a sentirse floja. Eso no es señal de terminar. Es señal de revisar.

A medida que baja la hinchazón, una faja firme que te quedaba perfecta el día dos va a empezar a sentirse floja. Eso no es señal de terminar. Es señal de revisar.

Las fajas de etapa dos son más ligeras y flexibles, pensadas para un cuerpo menos hinchado y más móvil. Suelen usarse durante el día en vez de las 24 horas, aunque los esquemas varían bastante entre cirujanos.

La mayoría de los protocolos mantiene algún tipo de compresión alrededor de seis semanas, y algunos continúan más. La American Society of Plastic Surgeons señala que la compresión suele mantenerse hasta la cuarta semana o según indique el cirujano, y que cierto grado de hinchazón puede durar hasta seis semanas. Las dos cosas encajan: la faja normalmente dura más que la sensación de necesitarla.

Después de la etapa dos

Algunas pacientes pasan a prendas de soporte más suaves por un tiempo adicional, sobre todo por comodidad y por sostén en jornadas largas o con actividad. Esta fase es mucho más variable y mucho menos reglamentada. Pregúntale a tu cirujano si la quiere y por cuánto tiempo.

Algunas pacientes pasan a prendas de soporte más suaves por un tiempo adicional, sobre todo por comodidad y por sostén en jornadas largas o con actividad. Esta fase es mucho más variable y mucho menos reglamentada. Pregúntale a tu cirujano si la quiere y por cuánto tiempo.

¿Qué tan apretada es lo correcto?

Firme y pareja. Con soporte, sin presión punzante en ningún punto.

Firme y pareja. Con soporte, sin presión punzante en ningún punto.

Una comprobación práctica: deberías poder respirar con normalidad y sin esfuerzo, la sensibilidad de la piel debe estar intacta y no adormecida ni con hormigueo, la tela debe quedar plana sin enrollarse ni arrugarse, y no deberías ver surcos profundos en la piel mucho después de quitártela.

Un dato útil sobre el mercado: las fajas posquirúrgicas no están estandarizadas como las medias de compresión médica. Las medias se clasifican por rangos de presión medidos. Las prendas etiquetadas como etapa uno o etapa dos siguen sobre todo una convención de cada fabricante, y dos fajas con la misma etiqueta pueden sentirse muy distintas. Por eso el ajuste se evalúa sobre tu cuerpo y no se da por bueno por lo que dice la caja.

Señales de que te queda mal

Detente y haz revisar el ajuste si notas:

Detente y haz revisar el ajuste si notas:

  • Adormecimiento, hormigueo o una extremidad que se siente fría
  • Piel pálida, roja, morada u oscura bajo un borde o una costura
  • Marcas profundas que siguen visibles mucho después de quitártela
  • Dolor concentrado bajo una banda, una costura o un cierre, en vez de molestia difusa
  • La faja enrollándose en el muslo o en la cintura y formando un cordón apretado
  • Piel lastimada, ampollas, sarpullido o una herida donde la tela roza

Lo del enrollamiento merece énfasis. Cuando un borde se enrolla, la presión se concentra en una franja estrecha sobre tejido que está cicatrizando activamente. Así es como aparecen las marcas y los surcos que la gente atribuye a la cirugía. Se previene con la talla correcta y, cuando tu cirujano los indica, con foamies o tabla que repartan la presión.

La trampa de la talla

Una faja que queda perfecta en la semana uno puede estar mal en la semana cuatro por dos razones distintas: bajó la hinchazón y además algunas pacientes pierden peso durante la recuperación.

Una faja que queda perfecta en la semana uno puede estar mal en la semana cuatro por dos razones distintas: bajó la hinchazón y además algunas pacientes pierden peso durante la recuperación.

Comprar varias tallas por adelantado es práctica común, pero no compres la más pequeña con la idea de meterte en ella. Una compresión excesiva no acelera nada. Restringe la circulación, lastima la piel y crea justamente las marcas que te preocupan.

Si viajaste a Miami para operarte, incluye las fajas en tu presupuesto y en tu maleta. Es habitual llegar con una sola y descubrir que necesitas dos para poder lavar una mientras usas la otra, más una talla distinta semanas después.

Higiene y logística

Vas a llevar esto puesto casi todo el tiempo, sobre piel con incisiones en cicatrización y en un clima caliente. Sigue al pie de la letra las indicaciones de cuidado de heridas de tu cirujano. Mantén la faja limpia, lo que en la práctica significa tener dos. Lávala como diga el fabricante, porque el lavado agresivo y el calor degradan las fibras elásticas y una faja estirada deja de servir.

Vas a llevar esto puesto casi todo el tiempo, sobre piel con incisiones en cicatrización y en un clima caliente. Sigue al pie de la letra las indicaciones de cuidado de heridas de tu cirujano. Mantén la faja limpia, lo que en la práctica significa tener dos. Lávala como diga el fabricante, porque el lavado agresivo y el calor degradan las fibras elásticas y una faja estirada deja de servir.

Y revisa la piel debajo de la faja con la misma atención con que revisas las incisiones, sobre todo en pliegues y donde caen las costuras.

Dónde encaja esto en una recuperación coordinada

La compresión es la columna vertebral de las primeras seis semanas y trabaja junto con todo lo demás. Drenajes linfáticos programados según el alta del cirujano. Caminar temprano y seguido. Carboxiterapia en zonas endurecidas cuando ya está autorizada. Trabajo manual profundo solo en la fase tardía. Y un protocolo de bienestar de 45 minutos para esa parte de la recuperación que no es física sino mental.

La compresión es la columna vertebral de las primeras seis semanas y trabaja junto con todo lo demás. Drenajes linfáticos programados según el alta del cirujano. Caminar temprano y seguido. Carboxiterapia en zonas endurecidas cuando ya está autorizada. Trabajo manual profundo solo en la fase tardía. Y un protocolo de bienestar de 45 minutos para esa parte de la recuperación que no es física sino mental.

En Aliestetic, en Miami, el ajuste de la faja se revisa en las visitas de recuperación, porque el problema más común que vemos no es una paciente que se niega a usarla. Es una paciente cumpliendo con disciplina, con una faja que dejó de quedarle hace tres semanas, enrollada en los bordes, sin hacer casi nada útil, y marcando justo la zona que más le preocupa.

Trae las indicaciones escritas de tu cirujano, trae tu faja, y deja que alguien mire las dos cosas juntas.

¿Cuánto tiempo se usa la faja después de una liposucción?

La mayoría de los protocolos después de una liposucción van alrededor de seis semanas o más, y avanzan por etapas. La faja de etapa uno es la más firme y suele usarse de forma casi continua durante la primera y la segunda semana, cuando la hinchazón está en su punto máximo. La de etapa dos es más ligera y flexible, y en general toma el relevo desde la tercera semana, con frecuencia solo durante el día. Algunas pacientes continúan después con prendas de soporte más suaves. La American Society of Plastic Surgeons señala que la compresión suele mantenerse hasta la cuarta semana o según indique el cirujano, y que cierto grado de hinchazón puede durar hasta seis semanas. El ajuste pesa tanto como el tiempo, y en Aliestetic, en Miami, se revisa en cada visita de recuperación.

Preguntas frecuentes

¿La faja debe doler?

No. Debe sentirse firme y de soporte, no punzante. Adormecimiento, hormigueo, cambios de color en la piel, marcas profundas o dolor concentrado bajo una costura o un borde significan que el ajuste está mal y hay que corregirlo, no aguantarlo.

¿Me la puedo quitar para dormir?

En la primera etapa la mayoría de los protocolos dicen que no, salvo para bañarse. Tu cirujano define el esquema. Quitársela de noche al principio es una de las razones más comunes por las que la hinchazón parece rebotar en la mañana.

¿Qué hago si la faja me queda floja?

Suele significar que bajó la hinchazón y toca revisar la talla o pasar a la siguiente etapa, no que ya terminaste con la compresión. Una faja floja no hace casi nada, y si se arruga puede marcar justo el tejido que debería estar sosteniendo.

¿Necesito foamies o tabla abdominal?

Algunos cirujanos los indican para repartir la presión de forma pareja y evitar que la faja forme crestas sobre tejido en cicatrización, sobre todo en el abdomen. Sigue la indicación de tu cirujano en vez de comprar accesorios por lo que viste en redes.

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Foto de antes y después de un paciente de Aliestetic (1 de 15)
Vista frontal del abdomen de una mujer. Antes: abdomen más voluminoso con un pliegue sobre el ombligo. Después: abdomen más plano y cintura más entrada.
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Primer plano de mejilla y mandíbula. Antes: numerosos nódulos y quistes inflamados. Después: piel sin lesiones activas en su mayor parte, con marcas planas y algunas cicatrices.
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Vista de tres cuartos del rostro. Antes: lesiones de acné activas y marcas oscuras posinflamatorias en mejilla y mandíbula. Después: en su mayor parte limpia, con pocas marcas residuales.
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